domingo, 31 de mayo de 2020

Luvia del 2015

Ella se sentó frente a la ventana abierta, entre enamorada y anhelante. Llovía lento, pero copioso. Se puso a mirar la lluvia iluminada y cada gota que caía era un sueño que se estrellaba contra el suelo. Pero ella vivía a través de cada uno de ellos, y en el pavimento se unían para hacerse más intensos. Deseaba respirarlos, sin embargo no hacía falta; corrían dentro de su sangre. Entonces, ella se hizo lluvia y lo sintió todo como si fuese la primera vez que sentía.

sábado, 30 de mayo de 2020

Me no entender la people que no le gusta hablar y no feel pasión

Yo siempre voy a sentir las cosas así de intensas y penetrantes, y te juro que no entiendo cómo es que hay gente que no le gusta hablar de cosas tan importantes. ¿Es que acaso no sienten su alma vibrando adentro suyo? ¿Cómo no sentir estas tremendas ganas de vivir?
¿Cómo no amar (o al menos aceptar) los recuerdos que te construyen?* ¿Cómo no construir a consciencia (o traer a consciencia la parte que se configura en lo inconsciente) el hilo poético que atraviesa tu vida? ¿Cómo no querer compartirlo y conocer el de otras personas? ¿Cómo no querer descubrir todos los mundos que hay en vos así como todos los otros mundos que hay en otrxs?
A veces, ciertas cosas se sienten como una dulce agonía; me siento atravesada por algo que tengo que cargar a lo largo del camino y, en algún punto, eso hace que todo se sienta más real y hermoso y eterno y efímero a la vez. Y me dan ganas de llorar como nunca, de purificarme con lágrimas mudas que lo suavicen todo (el problema es que no siempre es el momento). Vivir es un poético evento y sobrevivir, un acto cotidiano. A veces, es como un rayo de luz en la cara durante una mañana de invierno, con el pijama todavía puesto y los sueños a centímetros de distancia.

*(Y lo digo con todos los recuerdos. Algunos pueden ser más agradables que otros, pero al fin y al cabo, son todas las experiencias que has vivido las que son parte de quien sos. Lo digo desde el lugar de tener recuerdos que capaz cualquier otra persona querría olvidar, porque fueron puro dolor, mas no me aferro a ellos, y tampoco los niego, porque son parte de mi historia (porque me permitieron también aprender, aprender a cuidarme y elegir lo que sí quiero para mí), de mí que me amo, y que amo construirme y aprender, y siempre quiero saber qué más tiene la vida para mí)

P.D.: En lo personal creo que el olvido nunca puede ser espacio de construcción. 

Imagen

"Ella trataba de verse a sí misma a través de su cuerpo. Por eso se miraba con frecuencia al espejo.
No era la vanidad lo que la atraía hacia el espejo, sino el asombro al ver su propio yo. Se olvidaba de que estaba viendo el tablero de instrumentos de los mecanismos corporales. Le parecía ver su alma, que se le daba a conocer en los rasgos de su cara. Olvidaba que la nariz no es más que la terminación de una manguera que lleva aire a los pulmones. Veía en ella la fiel expresión de su carácter."
Milan Kundera

A mí también siempre me atrajo mi reflejo. Me gusta sacarme fotos, lo hago casi desde que uso cámaras, pero no me gusta mucho la idea de que otra persona me saque fotos. Lo siento como un momento íntimo, como si en ellas hubiese un secreto que sólo yo puedo retratar. Me saco fotos buscando o intentando encontrar algo más allá de mi imagen. O intentando que eso que sé que está por debajo, salga a la superficie y sea visible no sólo en escencia. Me saco fotos para congelarme en un momento, u otras veces para transformarme. Me saco fotos como escribo, por la memoria. Para no dejar que el recuerdo con el paso del tiempo se distorsione. Para verlo y acordarme, para saberme. Porque creo que la memoria es fundamental para aprehender. Y porque los reflejos para mí tienen un no sé qué místico que me cautiva en lo más hondo.
P.D.: Y un poco también porque me asombra cómo muta mi cara, mi imagen, acorde a cómo me esté sintiendo (más allá de si estoy peinada o despeinada y cosas del estilo, porque justamente trasciende el estilo)

viernes, 29 de mayo de 2020

Frases Vol.3

Dicen que la curiosidad mató al gato; yo digo ¡qué suerte que no soy un gato!

I feel as old as time itself.

Quizá en este instante haya otra persona viendo al cielo y se sienta como yo al mirarlo.

I might be afraid of a lot of things, but I'll never be afraid of feeling.

Esas cosas que pasan (o que hago), que probablemente nadie más que yo haría (o que no a tanta gente le han pasado), es de lo que quiero escribir.

Capaz sueñe la respuesta, pero no pueda traerla a este mundo de vigilia que muchas veces está tan dormido para mí.

Mi vida se basa en buscar personas con quienes jugar al ajedrez (aunque siempre pierda porque no juego casi nunca).

Nada como las caminatas nocturnas.

Maybe we all know.

Ay, ¡pero qué chico es el mundo!

Enero del '19

¿Qué cosa la vida, no? Es percibida de tantas maneras distintas; muchas veces inconciliables. Como si no estuviese a la vista de todxs que la vida es un juego que va y viene. Como si lo que es realmente natural fuese una locura. Como si...
Pero cuando hay un fuego, una pasión que te quema por dentro, es imposible no querer ver. Lo querés ver todo y aprender tantas cosas como te sean posibles. Tenés hambre de crecimiento.
Siento que tuve (y tengo) mucha suerte de saber qué es lo mío. Y la realidad es que me es tan claro como necesario me es el aire. Sin actuar, sin escribir, sin crear, me marchito lentamente. Y caigo. Mas ahora como nunca, me levanto en búsqueda de nuevos horizontes. Y lo apuesto todo en este hermoso juego azaroso (y no tan azaroso) que es vivir.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Preguntas Vol.2

¿Qué te hacés, burgués?

¿Bailarías un blues conmigo?

¿Si salto de extremo en extremo, será que alguna vez caeré en el medio?

Is there an elefant in the room?

¿Y si es raro qué?

¿No te pasa que te dan ganas de tocarme? (A mí me pasa que me dan ganas de tocarte)

And yet again, here comes the question, which one should I choose?


P.D.: Tengo tantas, pero tantas preguntas adentro que a veces no me entran en el cuerpo. No debería preguntarme tanto, o tal vez sí, y debería dejar de resistirlas.

¿Será esta la última?

Mi alma es ancestral, recorrió a pesar del tiempo caminos infinitos.
Ha vagado por laberintos tan oscuros que ni siquiera un faro podría alumbrar. Se perdió en ellos, se dejó llevar. Y sin aviso previo, salió al sol de la pradera. Rodó por colinas riendo a carcajadas y creciendo con el alimento que era su sonido.
Se paseó desnuda por bares jazzeosos. Y mientras seducía, se dejaba seducir. Miró con ojos de loba y devoró todo lo que conquistaba su mirada.
Fue sirena en océanos eternos y se sentó a mirar estrellas en la punta de la media luna.
A veces tan dulce que diabetes.
A veces tan agria que rabia.
A veces tan triste que azul y llana.
A veces tan adentro que cosquillas en la panza; otras tan afuera que la ataba con un hilito para que no se me pierda atrás de una ventana.
A veces tan niña. A veces tan mujer. A veces tan anciana.
Siempre tan yo.